Resumen ejecutivo

Hopes & fears for the future Internet

"Better education, better people, better economic growth, and a better society."
"The gap between those who are connected and those who are not connected will increase."

Internet ha moldeado profundamente nuestro mundo y ha cambiado nuestras vidas de formas grandes y pequeñas. El cambio tecnológico ha ocurrido de manera rápida e imperceptible. Las primeras conexiones entre computadoras de hace más de treinta años se han transformado en una ola de conectividad que cubre el planeta entero. Nuevos dispositivos e innovaciones nos han permitido nuevas formas de aprovechar el poder de la conectividad dondequiera que vayamos y funcionalidades que jamás podríamos haber imaginado.

No debemos subestimar los cambios fundamentales que un acceso a Internet más rápido y asequible ha generado y continuará generando para la humanidad. La pregunta es si estamos listos para lo que se viene.

Este es un gran momento para Internet. Al interactuar con nuestra comunidad para el desarrollo de este informe, quedó claro que a la gente le preocupa el futuro de Internet. Hay quienes creen que nos espera un futuro aterrador impulsado por la tecnología. Existen opiniones contradictorias en torno a si Internet es una influencia positiva o negativa y, a medida que ocupa una posición cada vez más central en nuestras vidas, vemos que hay quienes están comenzando a rechazar la visión del mundo globalizado que fomentó Internet. Por otro lado, las comunidades que acaban de conectarse ven “vida” en Internet —su conexión a la libertad y las oportunidades— y desean poder influir en su futuro.

Este informe nos recuerda que los seres humanos están en el corazón de Internet. Nos recuerda que cada uno de nosotros es una parte interesada. Reconociendo esta responsabilidad, el informe sugiere que debemos empezar a cambiar nuestra forma de pensar para aclimatarnos a los cambios que estamos viendo. Dado que Internet es un espejo de la sociedad, debemos comprender que reflejará tanto lo bueno como lo malo que existe en el mundo. Sin embargo, lo más importante es que este informe reafirma nuestra creencia de que Internet pertenece a todos y que, como sus actuales custodios, todos tenemos el deber de dar forma a su futuro.

Esperamos que las ideas y recomendaciones presentadas en este informe contribuyan a ayudarnos a guiar a Internet en los próximos años, por el camino que mejor satisfaga las necesidades de una sociedad en evolución.

Antecedentes del informe

En 2016, la Internet Society lanzó un proyecto para comprender mejor las fuerzas de cambio que darán forma a Internet en los próximos cinco a siete años. Hablamos con una amplia comunidad de miembros, capítulos de ISOC, expertos y socios. Realizamos tres encuestas mundiales y dos encuestas regionales que generaron más de 3000 respuestas de 160 países. También entrevistamos a más de 130 expertos y usuarios de Internet y organizamos más de 10 mesas redondas.

A través de estas encuestas y entrevistas, la comunidad identificó seis fuerzas claves —o “motores de cambio”— que tendrán un profundo impacto en el futuro de Internet en los próximos años:

  1. Internet y el mundo físico
  2. La inteligencia artificial
  3. Las amenazas cibernéticas
  4. La economía de Internet
  5. Redes, estándares e interoperabilidad
  6. El papel de los gobiernos

Estos factores abarcan desafíos tecnológicos, económicos, regulatorios, de seguridad y relacionados con las redes para la Internet del futuro. En todos los casos, cada fuerza de cambio está indisolublemente ligada a las demás, por ejemplo, esperamos ver una expansión del papel del gobierno en la toma de decisiones sobre Internet como consecuencia del creciente número y seriedad de las amenazas cibernéticas. O quizás veamos que los estándares y la interoperabilidad son fundamentales para el futuro de la Internet de las Cosas. En el mundo hiperconectado del mañana, estos motores de cambio estarán cada vez más entrelazados, lo que presentará desafíos sociales, económicos y políticos cada vez más complejos que deberá abordar la sociedad.

Aunque estos seis motores de cambio son interesantes y muy importantes, lo que la investigación realizada dejó en claro es que la comunidad global de Internet los está observando desde el punto de vista de su impacto sobre tres áreas diferentes. Estas son:

  1. Las brechas digitales
  2. Los derechos y las libertades personales
  3. Los medios y la sociedad

Estas áreas de impacto están en línea con la misión de la Internet Society de colocar al usuario en el centro de la ecuación al considerar el futuro de Internet. La posibilidad de que un usuario se conecte, hable y comparta, así como su posibilidad de innovar, escoger los servicios y la información a los cuales desea acceder, y su confianza en la red se verán afectadas por los motores de cambio.

Por ejemplo, aunque la Internet de las Cosas seguramente afectará el futuro panorama de Internet, nuestra comunidad se enfocó en las implicancias de la IoT para la seguridad o la privacidad (derechos y libertades personales). Y al igual que Internet transformará todos los sectores de la economía mundial, para nosotros, la pregunta es si esta transformación producirá beneficios globales o si algunas partes del mundo se quedarán atrás (brecha digital).

Tanto los motores de cambio como las áreas de impacto destacan los desafíos y las oportunidades que los usuarios, las comunidades y las sociedades enfrentarán en el futuro inmediato. Y a medida que se profundizó en la discusión sobre los motores de cambio y las áreas de impacto y se consideró la amplitud de los desafíos y las oportunidades, se identificaron algunos temas generales:

  • Hay una sensación tanto de optimismo como de desilusión con respecto al futuro de Internet.
  • El surgimiento del nacionalismo está desafiando nuestras nociones básicas de interconexión global y amenaza con fragmentar la Internet global.
  • Hoy en día se asigna más importancia que nunca a la sociedad civil, pero pareciera que el apoyo que recibe está disminuyendo.
  • Internet debe permanecer centrada en el usuario para que se pueda confiar en ella y que pueda realizar su futuro potencial.
  • Abordar las amenazas cibernéticas debería ser la prioridad —esto es crítico para la seguridad individual y para la futura economía de Internet—.
  • Se necesitan nuevas ideas, nuevos enfoques y nuevos modelos en todos los ámbitos, desde las políticas de Internet hasta el abordaje de las brechas digitales, desde los enfoques de seguridad hasta la regulación económica.
  • Los enfoques de múltiples partes interesadas para las políticas de Internet serán cada vez más relevantes en un mundo donde están convergiendo los mundos físico y digital y queda clara la naturaleza transfronteriza de los desafíos de Internet.
  • La ética cobrará mayor importancia a medida que la innovación técnica acelere y afecte la vida de las personas.
  • Estamos viendo qué significa que la Internet global sea un reflejo de la sociedad; no debería sorprendernos que las malas conductas del mundo “fuera de línea” se estén infiltrando en el mundo en línea.
  • Los valores fundamentales y las propiedades técnicas de Internet siguen siendo tan importantes como siempre.

Conscientes de la necesidad de encontrar una forma de abordar los desafíos a los que nos enfrentamos, concluimos el informe con un conjunto de recomendaciones derivadas de los aportes de nuestra comunidad. Estas ofrecen una base sobre la cual los formuladores de políticas, los tecnólogos, los empresarios y los activistas pueden actuar —tan pronto como sea posible— para asegurar que la Internet del futuro permanezca centrada en el usuario, que defienda y reafirme nuestras libertades y derechos, y que siga funcionando para el beneficio de todos.

Los Motores De Cambio

Dada la convergencia de los mundos digital y físico y el despliegue de la Internet de las Cosas, es dable esperar que el mundo cambiará radicalmente en los próximos cinco a siete años. La conexión de todo lo que pueda conectarse transformará economías y sociedades enteras. Los servicios serán impulsados por los datos y se volverán más eficientes, ofreciéndonos nuevas formas de interactuar con el mundo que nos rodea. Sin embargo, el aumento de las amenazas a la seguridad y las vulnerabilidades de los dispositivos, así como la existencia de estándares incompatibles y la falta de sistemas interoperables, podrían socavar la promesa de la tecnología. Sin salvaguardias adecuadas y esfuerzos deliberados para garantizar la transparencia y el control por parte de los usuarios, la IoT podría impulsar formas de recopilación y uso de datos que socaven aún más la privacidad.

La llegada de la inteligencia artificial (IA) promete nuevas oportunidades, desde nuevos servicios y descubrimientos científicos hasta el aumento de la inteligencia humana y su convergencia con el mundo digital. Si bien hay una gran alharaca sobre las posibilidades que puede traer la inteligencia artificial, cada vez se escuchan más voces preocupadas por su desarrollo sin restricciones y sin salvaguardias adecuadas que se centren en los seres humanos. En particular, en el diseño y despliegue de las tecnologías de IA se deberían priorizar las consideraciones éticas. Debemos asegurarnos de que el ser humano permanezca “al volante” y de que no se socaven la serendipia y la posibilidad de elección.

Quizás el peligro más apremiante para el futuro de Internet es el creciente alcance y amplitud de las amenazas cibernéticas. A medida que nuevas tecnologías como la IA y la IoT aumentan nuestra dependencia de la red, también crece la seriedad de las vulnerabilidades y los desafíos para la seguridad. A su vez, el éxito de Internet como promotor de innovación económica y social está ligado a cómo respondemos a estas amenazas. No darle la atención suficiente a la seguridad socavará la confianza en Internet. De hecho, está en juego la seguridad humana. Las partes interesadas deben hacer más para mitigar las amenazas cibernéticas —tal vez debamos considerar nuevos modelos de rendición de cuentas, de incentivos y de responsabilidad, para así alentar a las partes interesadas a aumentar drásticamente su preparación en materia de ciberseguridad y reducir las vulnerabilidades—.

Sin embargo, no podemos permitir que el “blindaje” de Internet y de nuestras vidas digitales se realice sin ningún tipo de control: existe una amenaza muy real de que las libertades en línea y la conectividad global queden en segundo plano con respecto a la seguridad nacional. Dada la creciente presión de las amenazas cibernéticas y los desafíos en materia de seguridad tales como el terrorismo, no debe subestimarse la facilidad con que nuestras sociedades abiertas y nuestras libertades y derechos podrían quedar subordinados a regímenes de vigilancia omnipresente facilitados por la IA y la IoT.

La forma en que manejemos el despliegue de la IoT y la IA y cómo abordemos las crecientes amenazas cibernéticas determinarán si hemos de cosechar los beneficios de lo que un miembro de la comunidad denominó el próximo “Renacimiento” industrial y tecnológico. Estamos al borde de una transformación tecnológica que provocará la disrupción de las estructuras económicas y obligará a todas las empresas a pensar y actuar como empresas tecnológicas, a medida que miles de millones de dispositivos y sensores se conecten a la red. La economía de Internet hiperconectada resultante verá la transformación de las industrias tradicionales, el florecimiento de las economías emergentes y nuevos líderes de mercado impulsando la innovación y el emprendimiento alrededor del mundo. Sin embargo, no está claro si esta disrupción impulsada por la tecnología favorecerá a las plataformas de Internet existentes o si aumentará la competencia y el emprendimiento. Las partes interesadas deberán trabajar juntas para asegurarse de estar correctamente equipadas para adaptarse a las presiones económicas y sociales que traerá la nueva economía de Internet.

Este estado de cambio también dará forma a la evolución de las redes, los estándares y la interoperabilidad de Internet y su arquitectura. El resultado de la proliferación de sistemas y dispositivos móviles conectados será la conectividad ubicua, que a su vez requerirá mayor ancho de banda e interoperabilidad. El borde de la red se volverá más complejo, con grandes cantidades y tipos de dispositivos conectados a múltiples servicios nuevos, entre ellos la IoT; además, la naturaleza del tránsito cambiará debido al uso creciente de las CDN, almacenamiento en caché y otros servicios especializados que aplanan la jerarquía de la red. Juntas, la evolución del borde y la disminución del tránsito podrían ejercer presión sobre la Internet de uso general y sobre su capacidad de apoyar la evolución y la innovación constantes. Asimismo, los desarrolladores se basan cada vez más en estándares propietarios que serán una barrera para la innovación y la interoperabilidad. El desarrollo de estándares abiertos deberá evolucionar para asegurar su relevancia en un mundo de sistemas propietarios competidores.

Por último, también deberán evolucionar los modelos y las políticas de gobernanza. A medida que Internet crece y se expande hacia más áreas de nuestra economía y sociedad, los gobiernos se enfrentarán a una serie de nuevas y complejas cuestiones que desafiarán todos los aspectos de su toma de decisiones. Sus respuestas a estos desafíos afectarán no solo a las libertades, los derechos y la economía, sino también a la propia Internet. Nuevas tecnologías y revolucionarios modelos de negocio obligarán a los gobiernos a trabajar de otras maneras —las estructuras y políticas de hoy rápidamente quedarán obsoletas—. A nivel internacional y en el futuro inmediato, los temas relacionados con la ciberseguridad dominarán las discusiones sobre gobernanza a nivel mundial, y los gobiernos se sentirán presionados para tomar decisiones que podrían socavar la gobernanza global, abierta y distribuida de Internet. Las tendencias populistas alrededor del mundo podrían socavar décadas de objetivos de políticas comunes, provocar la fragmentación de la arquitectura central de Internet y socavar su promesa global. A pesar de que la necesidad de adoptar enfoques de múltiples partes interesadas para las políticas de Internet es ampliamente reconocida, continuará el difícil tire y afloje entre los enfoques de múltiple partes interesadas y los enfoques multilaterales a nivel internacional.


Áreas De Impacto

Si bien el futuro de Internet depende de cómo evolucionen los factores tecnológicos, políticos y económicos, nuestra comunidad se concentró en las implicancias de estos cambios para algunos vectores clave: derechos y libertades individuales, medios de comunicación, cultura y sociedad, y la brecha digital —las áreas de impacto—.

Los datos muestran que, si bien todavía tenemos un largo camino por recorrer, la brecha digital tal como la hemos definido históricamente, es decir, la brecha entre quienes tienen acceso a Internet y quienes no lo tienen, se está cerrando. Sin embargo, en el futuro surgirá la amenaza de nuevas brechas impulsadas por la evolución de las tecnologías y las redes, así como por la falta de oportunidades económicas y de preparación cibernética. A medida que Internet continúe transformando cada uno de los sectores de la economía global, las brechas digitales del futuro no se limitarán al acceso a Internet, sino que también incluirán la brecha entre las oportunidades económicas disponibles para unos y no para otros. Estas nuevas brechas no solo profundizarán las disparidades entre los países —en particular, la disparidad entre los países en desarrollo y los países desarrollados—, sino también dentro de los propios países.

Quizás lo más preocupante sea la creciente probabilidad de que se produzca una brecha de seguridad y confianza: las amenazas cibernéticas seguirán multiplicándose y los usuarios que carezcan de las habilidades, conocimientos y recursos para protegerse a sí mismos y a sus datos serán mucho más propensos a convertirse en víctimas de delitos cibernéticos. Así, veremos surgir una brecha entre “los que tienen” y “los que no tienen” seguridad. Abordar esta brecha de seguridad digital será fundamental para aprovechar todo el potencial de la futura Internet.

El futuro de Internet está inextricablemente ligado a la capacidad de las personas de confiar en ella como un medio para mejorar la sociedad, empoderar a las personas y permitir el disfrute de los derechos y libertades personales. Los usuarios más jóvenes y aquellos en países en desarrollo son particularmente optimistas sobre el futuro de Internet y la posibilidad de utilizar la tecnología para mejorar sus vidas y construir sus futuros. No obstante, Internet también plantea desafíos para los derechos humanos como la privacidad y la libertad de expresión. Tecnologías como la inteligencia artificial y la Internet de las Cosas permitirán la generación y recopilación de enormes cantidades de información sobre las personas. Esta información podrá analizarse de formas profundamente personales, lo que aumentará la posibilidad del surgimiento de una “sociedad de vigilancia”. A la vez, estas tecnologías y aplicaciones también podrían mejorar estos derechos y libertades personales, pero para ello las consideraciones éticas deben dirigir el desarrollo tecnológico y guiar el uso de la tecnología.

Nos preocupa que, a medida que continúe creciendo el alcance y la gravedad de las amenazas cibernéticas y a medida que las plataformas globales de Internet se usen para diseminar deliberadamente información falsa, los usuarios perderán la confianza en Internet. Los gobiernos están bajo creciente presión política, económica y social para responder a las amenazas cibernéticas, el terrorismo y los comportamientos violentos en línea. Medidas diseñadas para asegurar el ciberespacio podrían debilitar cada vez más los derechos y libertades personales. Sin un cambio de rumbo, los derechos y libertades personales en línea podrían estar llegando a un punto de declive irreversible.

La implacable marcha hacia niveles cada vez mayores de conectividad seguirá trayendo nuevos cambios en los medios y en la sociedad. Las nuevas tecnologías y la creciente interconexión de nuestras economías seguirán dando forma a las prácticas sociales, a cómo se conforman las comunidades y a cómo se comparten las opiniones. A medida que Internet continúe evolucionando, podemos esperar que traiga nuevas presiones que afectarán nuestra interacción en dos mundos convergentes —el mundo en línea y el mundo físico— de formas totalmente nuevas.

El cambiante ecosistema de los medios de comunicación seguirá evolucionando y traerá voces nuevas pero también menos confianza. Aunque se está democratizando el acceso a la información, el torbellino de información y desinformación que existe en Internet está suscitando preocupaciones acerca de los efectos a largo plazo de las nuevas tendencias tales como las noticias falsas. El extremismo sin límites en línea y las conductas irrespetuosas que rompen las convenciones sociales erosionarán la cohesión social, la confianza en Internet e incluso la estabilidad política.

Más allá de esto, a medida que la inteligencia artificial y la automatización cambien el mercado laboral desplazando algunos empleos y creando otros nuevos, una economía cada vez más impulsada por los datos generará desafíos para la rendición de cuentas y la transparencia. Las líneas entre el sector público y el sector privado se desdibujarán y se podría generar una ansiedad considerable a corto plazo, a medida que las personas se preocupen por el futuro del trabajo y se cuestionen si tienen las habilidades necesarias para tener éxito en la nueva economía. Será crítico que la sociedad planifique y se prepare para estas disrupciones de manera de protegerse contra las consecuencias negativas que podrían implicar para las personas y las comunidades.

Recomendaciones

En las secciones sobre motores de cambio y áreas de impacto, la comunidad identificó una serie de futuros desafíos y oportunidades. Para ayudar a los encargados de la toma de decisiones a hacer frente a esos desafíos y a beneficiarse de las oportunidades, la Internet Society pidió a su comunidad que también sugiriera caminos, soluciones y otros enfoques para su consideración por parte de los gobiernos, las empresas, la sociedad civil y las demás partes interesadas.

Algunas de las recomendaciones están dirigidas a actores específicos; otras están diseñadas para invitar a todos a reflexionar. En todos los casos, las recomendaciones se centran en cosas que se podrían hacer ahora para reconstruir la confianza en Internet y garantizar que los usuarios, las personas y los ciudadanos del futuro, puedan beneficiarse plenamente de las oportunidades socioeconómicas que puede ofrecer Internet.