¿Y si ... algunas medidas gubernamentales destinadas a proteger las redes las vuelven aún más vulnerables?

Luego de diez años de “Intranet” nacional, Noorland vuelve a la Internet abierta

El Primer Ministro de Noorland anunció hoy que está revirtiendo el programa de “securitización de Internet” de su país, una medida celebrada alrededor del mundo. Preocupada por las amenazas a la seguridad nacional y la estabilidad política, en 2017 Noorland desconectó sus redes de la Internet global y mantuvo casi todos sus datos y tráfico dentro de sus propias fronteras. Los críticos argumentaron que esta medida extrema en realidad apuntaba a los activistas opositores, no solo a los hackers extranjeros.

Todos los datos sobre los ciudadanos de Noorland debían mantenerse en servidores ubicados físicamente en Noorland, con lo cual se prohibía de hecho a las empresas de tecnología extranjeras y se obligaba a que todas las comunicaciones de datos pasaran por puntos altamente controlados y susceptibles de interceptación. Los innovadores y emprendedores del país se quejaron de que la “securitización” paralizaría la economía, pero el gobierno insistió en que debía priorizarse la seguridad.

Los devastadores ataques cibernéticos que se produjeron el mes pasado en la Internet de Noorland mostraron la facilidad con que se puede dejar fuera de servicio a una red concentrada. Mediante una serie de ataques aparentemente coordinados, colapsaron nodo tras nodo de la red. Los ataques se produjeron a través de múltiples vectores y a diferentes niveles de la red, apuntando a servidores DNS locales, puertas de enlace de red, e incluso dejaron brevemente fuera de servicio al proveedor de telecomunicaciones Tier 2. Todavía no se sabe si los ataques vinieron de dentro o fuera del país.

Políticamente, lo más perjudicial fue la transmisión de una representación gráfica de los ataques en tiempo real realizada por los hackers a través de la televisión nacional. Mientras el país observaba, los nodos iban cayendo uno a uno, en vivo y al aire. Los espectadores describieron una atmósfera “casi apocalíptica” al observar que los puntos de falla se iban oscureciendo.

El primer ministro inmediatamente firmó un decreto que revirtió la “securitización” y reconoció públicamente que su país no podía hacer nada para evitar la catástrofe que su propio programa de soberanía digital había sido diseñado para detener. Hoy, convoca a los principales expertos en Internet del país para trabajar para integrar nuevamente a Noorland a la Internet global, aceptándola con entusiasmo y no obstaculizando su penetración.

Estas preguntas exploran cómo Internet podría evolucionar. Pero el camino que tomamos depende de nosotros.

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