¿Y si... la forma en que invertimos en acceso está afianzando a los actores dominantes y perpetuando las brechas digitales y socioeconómicas que ya existen a nivel global?

Oportunidad digital: ganadores y otros no tanto

“Odio ese lugar”, dice Ángel señalando el enorme centro de datos agazapado detrás de un alambrado de púas.

La valla recorre cientos de metros al costado de un camino vacío. Estamos a veinte kilómetros de la ciudad. En un país donde el 40% de la población todavía no está en línea, a través de antigua plantación el cable de fibra óptica se dirige directamente al principal punto de intercambio de tráfico de Internet del país.

Ángel asoma la cabeza por la ventana de su 4x4 y señala el enorme letrero que dice “Prohibido entrar”.

“A veces vengo en mi scooter y lo miro. Me dan ganas de quemarlo.”

Le respondo que eso me parece un poco extremo.

“Está bien”, dice Ángel con su acento hollywoodense, “Donde vivo, hay caídas de tensión todo el tiempo. Apagones también. No puedes construir nada que cambie tu vida con apenas seis horas de electricidad al día”.

“Pero tienen acceso, ¿verdad?”, pregunto.

“Cuando hay energía tenemos acceso discado de 56 k”, dice Ángel, “¿Entiendes siquiera lo que eso significa?”

“Soy de Nueva York y tengo menos de cuarenta años”, digo riendo, “No tengo la menor idea”.

“Hay que discar cada vez que queremos conectarnos. No existe la opción ‘conexión permanente’. Y la conexión se cae. Todo. El. Tiempo. Diseño un sitio web, empiezo a cargar las páginas y ¡boom! Desaparece. Y tengo que volver a empezar".

“Parece frustrante”, le digo.

Ángel señala hacia el centro de datos.

“Pero allí dentro las luces siempre están encendidas. Racionan la banda ancha de los puntos de intercambio como a cincuenta conexiones. Esta es una de ellas”.

“Entonces”, pregunto, “¿Parece una oportunidad pero en realidad no lo es?”

“Ellos son quienes obtienen la energía”, dice, “Y las ventajas impositivas. ¿Sabías que allí trabajan —como mucho— tres personas? Pero el gobierno entero apareció en las fotos el día de la inauguración. Es como que todas las ventajas con para ellos y nosotros... ”

Hace una pausa y respira hondo.

“Me hace enojar”, dice en voz baja. “Me da ganas de hacer algo”.

Estas preguntas exploran cómo Internet podría evolucionar. Pero el camino que tomamos depende de nosotros.

Perteneciente a