¿Y si... hubiera un asistente digital que realmente tuviera en cuenta el mejor interés del usuario?

Enamorándome de Mishee™

Mishee. ¿Es una intermediaria neutral, un agente digital o acaso un ángel de la guarda?

Todo esto le pregunté a la creadora de Mishee, Imani Armah, tecnóloga y emprendedora de Ghana. Nos encontramos para tomar un café en la terraza de Vida e Caffè en Labone.

“Pienso en Mishee como en una mejor amiga, o quizás una gemela más sabia”, dice Imani con una sonrisa pensativa. “Mishee conoce tus debilidades, pero no se aprovecha de ellas. Solo te pregunta aquello que quieres compartir...”

Mishee obliga a las plataformas a negociar por nuestros datos personales. Para muchos usuarios, esto significa bloquear su transferencia.

“No hay una solución única que sirva para todos”, dice Imani con paciencia. "A algunas personas les gusta compartir más. Además, cada uno de nosotros va cambiando a medida que recorremos el camino de la vida. Mishee hace que la plataforma nos escuche”.

“Empodera a los usuarios”, agrego.

“Los asistentes digitales tradicionales trabajan para mantenerte dentro de su ecosistema y para que compres cada vez más cosas. A muchos de mis amigos les llegaron a molestar sus dispositivos y comenzaron a desconfiar de las plataformas”, observa Imani. “Habíamos perdido la felicidad que se obtiene cuando la tecnología funciona. Mishee es una interfaz operada por voz que sirve para todo, desde encender tu televisor hasta manejar tus redes sociales. Ella te habla como si fuera humana y, lo más importante, está siempre de tu lado. Mishee nos permite disfrutar de la tecnología, sin ningún tipo de promoción agresiva”.

“Pareces estar evangelizando”, le digo a Imani. “¿Cómo lograste inventar algo que todo el mundo necesitaba?”

“Muy fácil”, dice con una sonrisa. “Las personas del norte global se habían ‘desenamorado’ de Internet. Pero en Ghana Internet conservaba su alegría y su promesa. En idioma Ga, ‘mishee’ significa felicidad, o incluso deleite. Creé a Mishee para compartir nuestra felicidad o deleite con Internet, y creo que ella lo ha logrado”.

Sin pensarlo, me inclino sobre la mesa y me acerco a Imani.

“Creo que me estoy empezando a enamorar de Mishee”.

Imani junta con modestia sus manos en el regazo.

“No eres el primero”, sonríe con amabilidad. “A nadie le gustaba el Gran Hermano. ¿Pero una Gran Hermana? Lo que sentimos por ella es muy diferente."

Estas preguntas exploran cómo Internet podría evolucionar. Pero el camino que tomamos depende de nosotros.

Perteneciente a